“Sí, quiero” de la RAE al matrimonio homosexual

25/06/2012

En una especie de proceso de inculturación, la Real Academia y las 22 academias de la lengua han reconocido 1.697 palabras que dejan de ser okupas en nuestro lenguaje y lo hacen más incluyente. La RAE empieza a quitarse el sambenito de friki al modernizarse bendiciendo nuevas acepciones para voces como matrimonio, referidas a la unión entre homosexuales, e incluso aceptando otras tan íntimas como gayumbo y seductoras como canalillo que no estaban en el diccionario. Busca la conciliación del mundo digital al reconocer a los blogueros y que la gente pueda chatear y usar su lápiz de memoria, tengan o no tabletas y dominen o no el espanglish, aunque a algunos sociatas y peperos esto les parezca un peñazo. Una RAE más globalizante y empática que con su última actualización ha hecho del idioma una fiesta isidril que conecta con todos como una buena USB.

La Academia ratifica la soberanía del pueblo en el uso y costumbres del habla, con más o menos celeridad. “La RAE no promociona palabras, registra lo que se impone, lo que la gente utiliza”, aclara Darío Villanueva, secretario de la Academia y coordinador de las comisiones que elaboran el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Esta es la quinta revisión que se hace desde 2001, fecha en que se publicó la edición 22ª del diccionario de referencia de la lengua española, que desde entonces ha hecho 22.000 actualizaciones. La actual se cerró el 31 de diciembre pasado, lo que significa que la sexta y última revisión coincidirá con la impresión de la 23ª edición del diccionario, que saldrá en otoño de 2014. Un proceso que ya está en marcha.

Una de las actualizaciones más destacadas es la referida a la nueva acepción de Matrimonio: “En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses”. Es la primera vez que el diccionario ratifica de forma oficial esta polémica acepción. Se trata de una novedad importante tras el debate surgido en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que en 2005 aprobó la unión entre personas del mismo sexo como matrimonio pero que el Partido Popular ha recurrido ante el Tribunal Constitucional.

Lo que ha hecho la RAE, según Villanueva, es registrar el uso generalizado y normalización de esta acepción. Una palabra que se trató como las otras. “Después de siete años de la aprobación legal, la realidad se ha acomodado a esta nueva legislación y esta aceptación ha empezado a circular y a llenarse de referencias en diferentes ámbitos”, argumenta Villanueva. “Se comprobó, entonces, que la acepción única que existía no servía para la nueva realidad consagrada legalmente y por eso se incluyó”.

La imparable polinización de voces provenientes del universo tecnológico sigue en la RAE. Esta vez reconoce como oficiales voces, ofrece modificaciones y nuevas acepciones como Blog, Bloguero, Chat, Chatear, Lápiz (de memoria), Memoria (como dispositivo externo y electrónico), SMS, tableta y USB.

La RAE afirma que se ha “procurado eliminar referencias inoportunas a raza y sexo, pero sin ocultar arbitrariamente los usos reales de la lengua”. Recuerda la conveniencia de que un diccionario como este debe facilitar claves para la comprensión de textos escritos desde 1500.

Esta puesta al día se ha hecho con la ayuda de un banco de datos informático para comprobar el registro de la voz propuesta en distintos contextos como medios de comunicación, libros y ámbito político. Al final, las comisiones debaten la palabra y acuerdan la definición. Fue el caso de Matrimonio o de Tableta, como dispositivo electrónico de lectura. Aquí se comprobó que había un uso que era molesto, tablet, del inglés, para el singular, y tablets para el plural. Al principio, recuerda Villanueva, se pensó en Tablilla, en referencia a las milenarias tablillas de escritura, pero luego se generalizó la castellanización de tableta, como ha quedado recogido ahora.

En cuanto a los periodos de tiempo para reconocer o bendecir una palabra, la RAE da un plazo, o periodo de prueba, de unos cinco años, y constatar que no es algo pasajero. Pero el lenguaje y el habla son elementos vivos en incesante e impredecible evolución. A veces, recuerda Villanueva, hay palabras que entran con fuerza pero luego se desinflan. Fue el caso de Modem, que hace unos años parecía vital y ahora va en retroceso. De siempre una lengua se nutre de otras lenguas.

El diccionario tiene un espacio limitado de 90.000 voces, supedidato, básicamente, por su edición impresa que es la madre de todo, pero en 2014, la cifra se ampliar.

Algunas críticas y burlas recibe la RAE sobre el retraso con que suele reconocer algunos vocablos. En algunos casos, dice el secretario de la Academia, se puede deber a que dichas voces pasan desapercibidas y no se repara en ellas. Es el ejemplo de Gayumbo y Canalillo, contra las que no ha habido ninguna animosidad. El retraso de la incorporación de Friki es porque “tiene una vigencia cronológica reciente”. ¿Y espanglish? “Es un neologismo híbrido que viene de Estados Unidos que refleja la realidad lingüística. No se incluyó en el diccionario de 2001 porque no había la masa crítica suficiente”.

Pero la RAE se pone las pilas para coger el ritmo del presente. Ahí están nueve acepciones sobre la palabra Riesgo: de crédito, de interés, de reinversión, específico, operativo, país, de mercado, sistémico y soberano. En cuanto a futuras incorporaciones ya están listas prima de riesgo, twitt y twitter. Sabe la RAE que ella tutoriza sin ningún acojonamiento en medio del euroescepticismo a cuentacuentos e incluso a teletrabajadores que envían páginas web y SMS para hablar de todo esto.

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